Los trabajos que odiamos son los que deben desaparecer.

Se hablaba de trabajos de traje rosa, blanco y azul, que los blancos serían reemplazados por IA. Está pasando, pero no como esperábamos.

Los trabajos que no son disfrutables no deberían existir. Puedes disfrutar el café con tus compañeros, sí. Pero ¿por qué no creamos lugares donde eso ocurra espontáneamente en vez de crear esclavitud monitoreada?

Y no es casualidad. El Principio de Peter dice que en una jerarquía, cada persona asciende hasta su nivel de incompetencia. Te promueven por lo bien que haces tu trabajo actual, no por si sabes liderar. El resultado: gerentes que no saben gerenciar, equipos que sufren, y gente atrapada en puestos que odia.

¿La solución? Tal vez no es arreglar las jerarquías. Tal vez es dejar de crear trabajos que necesitan jerarquías para funcionar.